jueves, 28 de octubre de 2010

El poema que justamente recordaba esta mañana antes de enterarme

La calle tiene el silencio de la hondura de un bostezo
la calle tiene el rostro de una puta triste a la mañana
la calle tiene la silenciosa hondura de un bostezo
la calle tiene pudores de puta resignada
la calle tiene el triste silencio de una mañana no madrugada
la puta tiene una hondura de bostezo entre las patas…

son cuestiones de estilo,
la poesía no está en estas variaciones estilísticas y composicionales,
la poesía no está en lo ingenioso de las palabras,
la poesía quizá esté
(nadie debe mostrarse tan seguro)
en la misteriosa vinculación de variación e ingenio,
el poeta es un voz y un oído sutil que habla y no se oye,
que oye cuando no se habla,
que capta, que ve, que dice poesía porque es poeta
y es poeta porque dice poesía,
no hay creencia en serlo, se es…

Tengo una tristeza para envolver regalos (ya lo dijo alguien, o algo parecido)
la gente camina como en una escalera mecánica,
la muerte iza la bandera…
el arma,
no me duele la muerte,
la muerte es inevitable,
me duele la actitud,
me duele la intención
no el regalo truculento del niño
el arma,
la mancha de sangre traza el rostro de Bush,
llamen al Presidente…

que presida el aula,
que presida el alma,
soñé que el Presidente hacía perfectos malabares con nuestras tristezas
y todos sonreíamos… y todos llorando de llanto llorábamos de risa…
soñé que el Presidente era un perfecto malabarista,
que hacía malabares con armas y tanques, con silencios y voces,
y la calle se reía,
y la calle dejaba sus bostezos de puta triste,
y todos, todos perdonábamos… al niño asesino que volvía a casa al perdón al ayer imposible… en que no había
muerte, ni mancha, ni arbustos presidentes sucios, y mi Presidente lo abrazaba
con devoción maternal de puta resignada que cual increíble Magdalena…

Escrito en octubre de 2004
27-10-2010

El motivo era el asesinato del chico a sus tres compañeros en Río Negro. Este poema lo leí en micrófono abierto en el Umbral en Puan una tarde-noche que fuimos con Diego a un recital de poesía que organizaba el MST (Diego seguro que se acuerda). No volvimos a ir más. No pensaba leerlo, él me dijo que lo hiciera y lo leí con sentimiento.

Pd: El poema no es bueno, ya lo sé. Es viejo. Pero posta que lo recordé antes de enterarme de la muerte de hoy. En el momento de escritura (octubre 2004), K era todavía un enigma para mí. En mi propensión a conservar los enigmas, no puedo decir que su muerte esclarezca mi postura política al respecto (que, dicho sea de paso, no creo que a nadie le interese mucho); pero sí puedo decir que hizo muchas cosas buenas (quizá más que malas, que las tuvo y también las recuerdo) y tuvo fortaleza e inteligencia, no como los pichis de la oposición que son impresentables (eso hay que reconocerlo, rivales serios no ha tenido).

Yo no creo en las coincidencias y menos cuando uno piensa cosas que no debiera pensar en el momento indicado. Acá me tengo que comer mi teoría y reconocer que pensaba en este poema y en cómo iban a pensar en K de acá a 50 años esta mañana sin haber prendido la tele ni oír la radio ni saber mis viejos nada al respecto. A la hora nos enteramos de que K había muerto. Yo no podía entenderlo. No conté mucho esto hasta no dar con el poema (creí que no lo iba a encontrar), porque sé que van a creerme que soy un chamuyero.

jueves, 21 de octubre de 2010

2 nuevos poemas que pronto serán viejos


Olvidia

El recuerdo tiene a veces
aristas peligrosas,
densos pasillos de momentos
que quisimos que pasaran

y también escuálidos minutos
en los que el corazón se recostó gozoso
sobre un pecho mullido de dolores
y quiso no dormirse.

Pasa a veces que el recuerdo tiene agudezas
ocultas en el filo de una foto improvisada
o emboscadas en la curva
de alguna pregunta pendiente...

20-10-2010



La poesía nos salva

En la cárcel azul de una palabra
que la voz dicente no silencia diciéndola
y que los sentidos sienten sintiéndola intacta

en la cárcel azul de sombras
que trazan una luz tenue
que no es otra
que la mente jugando con muros invisibles de palabras,
para tapar la ausencia,
y apresar la prisión
de un futuro que se deshace,
ya no existe.

10 – 10 – 2010