martes, 22 de noviembre de 2011

NOVIEMBRE

Veintidós de noviembre, ya no siento
la sombra suave de este sol macizo
enclavado en la cueva de los cielos,
prendido fruto azul del paraíso.

Veintidós de noviembre, ya presiento
la noche frágil, el lugar preciso
donde queda el hueco de los negros
y verdes ojos de alguien que me quiso.

Veintidós, ya no sé adónde llevo
los pasos tenues del pie indeciso,
si me arrastran o traen a otro puerto

lo ignoro, sólo sé que ahora piso
un país donde no se sueñan sueños,
un noviembre sin verte… y agonizo.


22-11-2011

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